lunes, 2 de julio de 2012

Retablo: Santa María de la Alhambra (1)

El centro del retablo lo ocupa una imagen de Santa María de la Alhambra, del escultor Torcuato Ruiz del Peral, realizada siguiendo el estilo de Alonso Cano, en la advocación unica de Virgen de las Angustias.
Aparece representada Maria sosteniendo en sus rodillas el cadáver de su Hijo muerto, inclinando la cabeza hacia la derecha y dirige su mirada hacia el rostro de Cristo. Su bello rostro presenta los ojos de cristal, pestañas superiores postizas, nariz alargada y labios cerrados, reflejando un dolor silente y recogido. Cinco lágrimas de cristal corren por sus mejillas, dos por la derecha y tres por la izquierda. La mano derecha sostiene la cabeza de Jesús mientras la izquierda se aferra a su mano derecha. La efigie es de talla completa, presentando la túnica y el manto esculpidos todo ello en madera de encina policromada en tonos jacinto y azul cobalto, respectivamente.
Jesus, muestra la cabeza ladeada hacia el lado derecho. Carece de potencias y corona de espinas. El dramático semblante ofrece los signos propios de una muerte violenta. Los ojos, semicerrados, son vítreos y las pestañas del párpado superior, de pelo natural. La nariz es aguileña y la boca, entreabierta, permite ver la dentadura tallada. La cabellera es larga y ondulada, y el brazo derecho del Varón se desploma elegantemente hacia el suelo. El sudario lo constituye un paño ancho e irregular que envuelve con varias vueltas la cintura de Jesús. Las piernas conservan cierta rigidez de la postura tomada en el madero. Su policromía es lívida, al igual que Maria, lo que hace destacar las heridas y cardenales repartidos por todo su cuerpo.

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