lunes, 24 de diciembre de 2012

Nuestro Belen 2011 (114)

Al rico pescado, señora.
No tengo dinero para comprarlo, deme uno por favor.
El Jordán es el único río de la tierra de Jesús. La recorre de norte a sur, desde el lago de Tiberíades hasta su desembocadura en el Mar Muerto. Sus riberas son lugar de encuentro para quienes tienen inquietudes religiosas y buscan en sus aguas el símbolo de la renovación interior. Jesús recibió el bautismo del profeta Juan en uno de sus remansos, cerca ya de donde el río se adentra en el Mar de la Sal.
El cultivo de la tierra, el pastoreo y la pesca en torno al lago de Galilea abastecían a la población, y permitían también intercambios comerciales. El contacto con estas actividades dejó una profunda huella en Jesús, que frecuentemente trasmite su enseñanza apoyándose en imágenes tomadas de la vida cotidiana de las gentes.
Los primeros discípulos de Jesús fueron pescadores, y juntos navegaron por las aguas del lago de Tiberiades, compartiendo trabajos y alegrías.

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